Yves Saint Laurent, el visionario de la moda

12 años han pasado ya desde aquel 1 de junio de 2008 en el que Yves Saint Laurent abandonaba este mundo. Se iba rodeado de lirios blancos, peonías… las flores más bellas de todo París le acompañaban en su adiós.

Se apagaba la figura frágil, el legado eterno y un hombre al que siempre he admirado.♥

Por eso, hoy, me gustaría recordar su obra publicando un reportaje que hice algunos años atrás, y que guardaba lleno de polvo entre mis cosas. Hasta hoy.

Yves fue visionario, creo el armario de la mujer moderna. Las prendas que años después, muchos han copiado, llevan el sello Yves Saint Laurent. «Lo único que lamento es no haber inventado el pantalón vaquero», solía decir. Y tenía razón.

Te animo a que te adentres en este análisis y conozcas un poco más de su trabajo, porque Saint Laurent tiene un pasado, el de su creador, y es mucho más que una firma de lujo.

Un poco de introducción.

Yves Saint Laurent, el Príncipe de la Moda, no solo se ha consagrado como uno de los diseñadores más prestigiosos de la historia, sino que además era un auténtico visionario. A él se le atribuye el concepto de contemporaneidad.

Con Yves cambió el pulso de las tendencias. Sus creaciones dieron respuesta a multitud de inquietudes. Yves Saint Laurent vistió a la mujer moderna. Anteriormente Coco Chanel ya la había liberado, pero él le dio el poder. Por eso, esta contemporaneidad se convierte en un concepto de vital importancia.

Saint Laurent creó una serie de iconos que han quedado establecidos a lo largo de la historia de manera permanente. Yves Saint Laurent diseñó para las mujeres unas prendas universales.

Son sus señas de identidad, y no han dejado de ponerse a lo largo del tiempo. Tanto es así que se han reinventado y reciclado hasta la saciedad tanto por firmas de lujo, como por marcas low cost. «Quiero ser catalizador de una época, un reflejo puntual de los cambios adaptados a las nuevas formas de vida«.

Su contemporaneidad le llevó a crear el armario de la mujer moderna, al mismo tiempo que se convirtió en uno de los maestros de la alta costura. «He tratado siempre de prever hoy aquella moda que la gente se pondrá mañana», decía Yves. Y así lo hizo.

El chaquetón marinero, la sahariana, el esmokin, el pantalón de sastre, su inspiración en el arte, en África, son prendas claves hoy en día. 

Con los diseños de Yves, las mujeres pasaron a ser decididas y elegantes y dieron paso a la distinción.

Sus creaciones tienen esa evocación nostálgica de lo que está innegablemente bien hecho, ese aire de inmortalidad que converge en todas las creaciones artísticas del siglo XX.  Llevó la moda a la categoría de arte, y el mismo era consciente; «He tratado de mostrar que la moda es un arte».

Suele decirse y está constatado que Yves Saint Laurent no fue el primero en crear el prêt-à-porter, pero si en entenderlo, es la democratización de la moda, de la alta costura a la calle.

Todo esto choca con su convicción sobre la defensa de la alta costura en un mundo que pedía moda accesible y urbana. Según el reportaje «La aguja de un maestro» publicado en el magazine de El Mundo y firmado por la periodista María Eugenia Yague la Alta Costura ya no era rentable; «La caída de otros grandes como Gianfranco Ferré, antecesor de Galliano, Paco Rabanne, Scherrer o Cerrutti venían a confirmar las tesis que mantiene Bergé desde hace años: la Alta Costura no es rentable, se trata de un despilfarro obsoleto que no va con la dinámica de los tiempos. Sin embargo, una cosa es renocerlo y otra aceptar los desplantes del patrón financiero. La despedida voluntaria de Saint Laurent ha sido elegante y espectacular, acorde con su vida personal, también poco común».  Yves Saint Laurent decidió retirarse, pero para cuando lo hizo ya había dejado un legado inmortal en la moda.

Yves Saint Laurent era consciente de su modernidad. «Lo único que lamento es no haber inventado el pantalón vaquero». Una afirmación que deja constancia de su aportación a la moda.

Contemporáneo Yves

«Un día mi nombre estará escrito en letras de fuego en los Campos Elíseos». Era el sueño de un niño que no sabía que estaba destinado a permanecer en la historia como uno de los grandes modistos. Yves Saint Laurent tampoco sabía que ese deseo le iba a convertir en inmortal, y que la moda llevaría siempre una parte de su legado. Fue el creador de prendas que se harían universales y que pasarían a formar parte del armario de la mujer para el resto de los tiempos.

Yves Saint Laurent supo desde el primer momento que la moda de los salones ya no vendía, era la calle la que tomaba el poder. Por eso vivió en una lucha constante entre la alta costura y el prêt-à-porter. Manteniendo siempre la elegancia y la belleza de las mujeres a las que vestía.

El 1 de agosto de 1936 nacía en Orán (Argelia) un visionario, un revolucionario de su tiempo, Yves Saint Laurent. Un hombre con una extrema sensibilidad que se hizo así mismo único.

Ya desde pequeño Saint Laurent se empezó a interesar por la moda. Era hijo de Lucienne y Charles Mathieu- Saint Laurent, un administrador de empresas que se dedicaba a explotar salas de cine. Conformaban una familia de alta clase. Fue quizá en este ambiente donde se empezó a gestar la exquisita personalidad de Saint Laurent. Pasaba su tiempo leyendo a Marcel Proust que a veces abandonaba por la revista Vogue. La moda y el teatro, el teatro y la moda. Esa era su realidad.

Yves vivió rodeado de mujeres, su madre Lucciene creó en èl una fuerte influencia, fue una figura clave en la vida del modisto. Ella supo ver su talento a tiempo, su innegable delicadeza, y le salvó en sus primeras debilidades cuando sus compañeros del colegio se burlaban de su homosexualidad. Un daño profundo que Yves solía olvidar refugiándose en su consciente deseo de llegar a ser un triunfador. Así decidió marcharse a París.

Fue allí cuando en 1953 descubrió en la revista París Match el primer concurso anual de diseños de moda que organizaba el Secretariado Internacional de la Lana. Participó hasta dos veces. Ese joven que fantaseaba con caminar entre los grandes envió tres bocetos y se alzó con el tercer premio en la categoría vestidos, en la primera convocatoria, y con el primer y tercer premio en la segunda.

Hubert de Gyvenchy y Christian Dior fueron dos de las personas que formaron parte del jurado. Allí fue la primera vez que Christian Dior se fijó en el tímido Saint Laurent. El destino los juntaría después gracias a Michel de Brunhoff, director y redactor jefe de Vogue París, que no solo orientó a Yves en como guiar su carrera, sino que lo puso a disposición de la casa Christian Dior presentándolo al modisto poco tiempo después.

La trayectoria del diseñador está íntimamente ligada a la casa Christian Dior, otro esencial, su precursor. El maestro Dior le abrió las puertas de su Maison y no dudó ni un minuto en la capacidad de Saint Laurent. Pero el Sr. Dior se fue pronto dejando en las manos de un jovencísimo Yves Saint Laurent la dirección artística de la firma. El nombre de Dior quedaba de esta forma grabado a fuego en la historia de la moda, y al mismo tiempo y sin saberlo, la leyenda Yves Saint Laurent empezaba a nacer.

“Trapecio” fue el nombre de la colección que Yves Saint Laurent lanzó en 1958 para Dior. Fueron sus primeros diseños hechos realidad, las revistas de la época se hicieron eco de su repercusión, Yves había liberado a la mujer de una manera elegante y femenina. Su nombre comenzaba a correr de boca en boca entre la prensa. Era el inicio de una carrera llena de éxitos y de una posteridad abrumadora.

Yves Saint Laurent y su gran amor, Pierre Bergé.

 

No pasó mucho tiempo hasta que Yves tropezara con el que fue su compañero durante toda la vida, Pierre Bergé. Se conocieron en una cena organizada por Marie Louise Bousquet corresponsal de Harper’s Bazaar en Francia. Juntos abrirían la casa Yves Saint Laurent en París.

Desde 1961 hasta el año 2002 cuando el modisto decidió retirarse, la moda adquirió una nueva dimensión, comenzó a transformarse en las necesidades de una nueva mujer, segura de sí misma, fuerte, poderosa y muy femenina. Yves Saint Laurent supo entender este nuevo paradigma adaptando la ropa al servicio de la mujer actual. Creó para ella unos iconos, hoy en día imprescindibles, renovó su armario, dotó a la moda con el concepto de contemporaneidad llevando a la calle la moda de los salones, pero siempre confrontado por su convicción sobre la alta costura.  «He tratado siempre de prever hoy aquella moda que la gente se pondrá mañana».  Unas prendas de estilo imprescindibles hoy en día en el vestuario de cualquier mujer. Yves creó unos básicos esenciales, prendas que se convirtieron en clásicas porque ofrecen combinaciones infinitas. Saint Laurent creó el estilo de la mujer moderna. “He inventado su pasado, le he dado su futuro, y ello durará hasta mucho después de mi muerte”.

Yves conquistó a las mujeres con un guardarropa femenino que ha estado presente hasta nuestros días.

Así lo han plasmado las firmas durante décadas después de que el modisto las lanzara al estrellato. Las marcas, tanto de lujo como low cost, han hecho múltiples interpretaciones de la sahariana o el esmoquin entre otros muchos, y el chaquetón marinero ha llegado a convertirse en un básico reinventado cada temporada por diferentes firmas.

Saint Laurent marcó una época y creó un conjunto de tendencias para el futuro más inmediato. Trató de proporcionar la vestimenta que usaría la mujer de la calle. Fue previsor cuando la alta costura enmudecía, pero supo adaptarse. Llevo con una exquisita precisión el concepto de contemporaneidad a la moda, adaptó el lujo al asfalto y todo el mundo quedó prendado con su técnica. Lo inventó casi todo y hasta él mismo supo reconocerlo al afirmar: «Lo único que lamento es no haber inventado el pantalón vaquero».

Sahariana de Yves Saint Laurent

 

Esmoquin Yves Saint Laurent

 

Ahora cuando el silencio del modisto se siente en las pasarelas, se puede ver por todas ellas reminiscencias de unos iconos imperdurables, inmortales, imprescindibles ya para cualquier mujer, esenciales en cualquier colección. Saint Laurent fue el artífice del chaquetón, la túnica, el trench, la blusa, la sahariana, el mono, o el esmoquin que cambió por completo el paradigma de las noches de cocktail. Mujeres seductoras con traje masculino en clave femenina. Una auténtica revolución que hizo patente un éxito del que el propio Yves supo darse cuenta. “La calle va más deprisa que los salones. Lo comprobé hace cinco años cuando hice mi primer esmoquin. En la alta costura: éxito nulo. En prêt- à- porter; inmenso”.

Pero no solo de éxitos vivió el modisto, en su trayectoria también hubo espacio para la oscuridad y la desolación, y también para las críticas.

Su colección de 1971 denominada “Años 40” o “Liberación” fue considerada por los críticos como escandalosa. Yves había querido emular el París ocupado con hombros cuadrados, mangas ahuecadas, fue su década menos aclamada, denominada por muchos como la década escandalosa.

Pero Yves no solo cayó en sus diseños. Su extrema sensibilidad le hizo sentir una soledad absoluta, esa fue la que le hizo desviar su camino hacia las sombras. Pierre Bergé llegó incluso a abandonarle. “Primero fue el alcohol, después la cocaína, más tarde los tranquilizantes. Yves nunca volvió a levantar cabeza…No lo abandoné por otro, si no por mi, para salvarme… Yves había empezado a vivir una vida autodestructiva que yo no quería presenciar…”

Y en medio de todo Yves convivía con sus musas muy de cerca. Mujeres que le inspiraron, en ellas encontraba el consuelo, la libertad. Con ellas daba vida a sus ideas y las plasmaba en tejidos. Loulou De La Falaise, Betty Catroux, Caterine Deneuve… Retratos de mujer, nombres grabados en la historia e íntimamente vinculados al sello Yves Saint Laurent.

Yves Saint Laurent con Catherine Deveune

 

Yves y sus musas
Betty Catroux, Yves Saint Laurent y Loulou de la Falaise, 1969.

 

Yves también tuvo tiempo de unirse las fragancias. Plasmó su etapa oscura en el nombre de su primer frasco de perfume. “Opium, para las que se entregan a Yves Saint Laurent”. Fue sinónimo de escándalo en Estados Unidos, por lo que se cambió el nombre por “Para las que adoran a Yves Saint Laurent”.

Vida intensa, visión y revolución. Así fue Yves, el modisto de las gafas, el diseñador de alma tímida que se entregó por completo a la mujer dándole el poder que le faltaba. Su contemporaneidad ha quedado plasmada eternamente en la historia, en nuestra historia, en la calle, en cada trozo de tela y en cada inspiración. Sus iconos permanecen al tiempo que su esencia.

En el vaivén de la moda, el sello inconfundible Yves Saint Laurent siempre está.

Despedida Yves Saint Laurent 2002

 

El legado de un hombre que en el año 2002 quiso retirarse. El modisto quería apartarse de la globalización en la industria de la moda, quiso huir de la dominación de los mercados. Veía como la alta costura, aquella que un día le hizo soñar, la que le llevó a lo más alto y por la que tuvo que transformarse ya no vendía. Prefirió quedarse en la sombra de la leyenda pero sabiendo que ya iba a perpetuarse en la historia de la moda donde ya tenían un espacio Coco Chanel o Balenciaga.

Años después, un 1 de junio de 2008 Yves Saint Laurent se iba para siempre. Dejaba desolados a todos los que habían soñado con sus prendas. Sus vestidos lloraban mientras se hacían inmortales. Pierre Bergé comenzaba a mantener el legado de la casa. Pero nadie ya se olvidaría del modisto tímido y débil que hizo de la moda un arte, y que con sus diseños dio poder a las mujeres y las hizo invencibles.

Eterno Yves. ♥

 


Bibliografía

También te puede interesar...

© 2019. Página web diseñada por Somos Peces Voladores. All rights reserved.